
Ten en cuenta que el secreto está en los tiempos de cocción.
Influye bastante el tamaño del huevo, de forma que cuanto más pequeño es un huevo, menos tiempo tiene que cocer. Además también hay que tener en cuenta la temperatura del agua, la del huevo y si está más o menos fresco.
Por eso es recomendable sacar los huevos del frigorífico una hora antes de cocerlo. Si se quieren hacer pasados por agua, con la clara cuajada y que la yema esté casi líquida, deberán estar al menos 2 minutos y medio (máximo 3) en agua hirviendo. En el caso de que quieras la yema más hecha, sin que esté dura, deberán estar 4 minutos.

Ahora bien si lo que quieres es un huevo duro de verdad, ponlo en el agua cuando aún esté fría y cuécelo 10 minutos a partir del momento de la ebullición, pero no los cuezas más de este tiempo, ya que se formará un tono oscuro y verdoso alrededor de la yema, y claro está que para ser más agradable a la vista, lo ideal es que la yema tenga un color amarillo natural.